JAVIER LARA
Si hay una constante en la vida de Javier Lara es el deseo de darle color y sentido a la vida, con una actitud positiva y tenaz.
Lo que pudiera ser adverso para alguien más, en su caso fue el motor para crecer, aprender y servir. En su infancia padeció Inmunodeficiencia Combinada Severa, enfermedad conocida como síndrome de "niño burbuja", que quien la padece es susceptible de contagiarse de cualquier enfermedad por tener un sistema inmunológico seriamente afectado.
Lo que pudiera ser adverso para alguien más, en su caso fue el motor para crecer, aprender y servir. En su infancia padeció Inmunodeficiencia Combinada Severa, enfermedad conocida como síndrome de "niño burbuja", que quien la padece es susceptible de contagiarse de cualquier enfermedad por tener un sistema inmunológico seriamente afectado.
Inspirado en el nombre de su enfermedad, a los 13 años creó un personaje llamado "Burbujín", que además de amenizar fiestas infantiles, llenaba de optimismo y alegría a la gente que lo necesitaba.
A sus 17 años, Javier inició un pequeño periódico llamado "Entre Raza", el cual, además de comentar los acontecimientos de su colonia, dejaba un mensaje positivo entre los vecinos del sector. Eran sus primeros pasos en lo que sería otra de sus grandes pasiones: la comunicación.
Participando activamente en obras teatrales, comedias musicales, proyectos de servicio comunitario, misiones y todo aquello en lo que pudiera ayudar a los demás, Javier dejó una profunda huella en su paso por la Universidad de Monterrey, como estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Información y Comunicación.
Su proyecto de titulación consistió en la creación de una compañía teatral montando obras con sentido social a beneficio de instituciones como la Alianza Anticáncer Infantil, entre otras. Así, escribió, dirigió y actuó obras como "El Encuentro", "S. O. S.", "Quiero Ser" y "Nunca Jamás".
Con la inquietud de dar cauce a su vocación de servicio, Javier ingresó al Seminario Menor de Monterrey en donde permaneció un año. Finalmente comprendió que su forma de ayudar a los demás estaba en otras esferas, además de la religiosa.
Su trayectoria profesional ha sido tan rica como variada: Promotor educativo en la UDEM, director del Centro de Atención a la Juventud del DIF San Pedro Garza Garcia, N.L., locutor de radio, coordinador del Programa de Atención y Desarrollo para Inmigrantes en la Universidad Georgia State en Atlanta, así como en el Dalton State College en Georgia. Javier se desempeñó además como director de Comunicación de una firma de abogados especializada en la defensa de inmigrantes en Georgia. Todos estos empleos tuvieron un común denominador: ofrecer la esperanza de una vida mejor.
Aunque Javier tiene una historia de vida común, hay en ella regalos de Dios o "toques de divinidad" como él mismo los considera. La muerte de su mejor amigo a los 17 años, la oportunidad de abrazar al Papa Juan Pablo II, superar un cáncer de pecho y la reciente pérdida de su madre han sido aspectos que no sólo lo han vuelto más fuerte, sino que le han infundido aún más el deseo de compartir, de darse a sí mismo con los demás.